miércoles, 21 de enero de 2009

Era de noche, plácidamente tomaba un baño de tina, el agua tenía la temperatura perfecta. Estaba ahi recostada entre burbújas cuando vi una araña que se acercaba desde la orilla. La espanté hciendo "olitas" con el agua, pero en lugar de irse llegaron más. De repente la tina comenzó a llenarse de arañas que caminaban sobre el agua y se acercaban a mi. Me levanté y las arañas se me empezaron a trepar y me mordían, eran del tamaño de monedas de 10 pesos y tenían las patas largas y delgadas. Salí del agua sacudiendome las arañas pero al verme la piel estaba llena de pequeñas mordidas de araña.

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